"Dos locuras frente a frente"
La voz del Pastor
Servicio de adoración y alabanza
Iglesia Peña de Horeb
Prédica "Dos locuras frente a frente
(Audiovisuales IPH)En el corazón de la iglesia Peña de Horeb, un ambiente de profunda devoción se entrelazó con una llamada a la reflexión. El pastor Benjamín Caldera subió al púlpito y, con una voz que combinaba autoridad y calidez, dio inicio a una predicación que prometía ser diferente. La base de su mensaje, titulado "Dos locuras frente a frente", se encontraba en un pasaje bíblico que resonaría con fuerza en cada rincón del templo: Lucas 8:25-33.
Desde el inicio, el pastor Caldera estableció un contraste fascinante. Por un lado, la locura del hombre endemoniado, un individuo que, según el relato bíblico, vivía en un estado de descontrol absoluto, consumido por la desesperación y la alienación, aislado de la sociedad y de sí mismo. Una figura que representaba el caos, la desesperanza y la esclavitud espiritual.
Pero frente a esta locura, el pastor presentó una segunda, aún más radical, que no es la del caos, sino la del amor incondicional: la locura de Dios.
"Es probable que vista la condición actual de la humanidad, en alguna medida concordemos en qué está desquiciada o al menos tiene cierto grado de locura. Muchas de las cosas que miramos alrededor la delata y en algún momento se encontrará con la modalidad de locura que debemos preferir" agrego de entrada el pastor.
Caldera explicó que esta no es una locura de sinrazón, sino de un amor que desafía la lógica humana. ¿Cómo es posible que Jesús, el hijo de Dios, arriesgara su propia seguridad y la de sus discípulos para cruzar un mar en medio de una tormenta? ¿Para qué? Para encontrarse con un solo hombre. Un hombre que, a los ojos del mundo, ya estaba perdido. Un hombre cuya existencia era considerada una carga.
Caldera explicó que esta no es una locura de sinrazón, sino de un amor que desafía la lógica humana. ¿Cómo es posible que Jesús, el hijo de Dios, arriesgara su propia seguridad y la de sus discípulos para cruzar un mar en medio de una tormenta? ¿Para qué? Para encontrarse con un solo hombre. Un hombre que, a los ojos del mundo, ya estaba perdido. Un hombre cuya existencia era considerada una carga.
El pastor Caldera hizo una pausa, permitiendo que la magnitud de este gesto se asentara en la congregación. La locura del hombre, un estado de profunda miseria, se encontró de frente con la locura de Dios, que es un acto de pura misericordia y compasión.
Nos dice el pastor, pero veamos algunos ejemplos de las locuras del mundo. "El presidente de USA quien se dice que enterró a su primera esposa en el solar de su casa para no pagar taxes. Levantó un gigantesco muro para detener a los migrantes y pretende pintarlo de negro para que se quemen. Las armas nucleares capaces de destruir varias veces la humanidad, las guerras absurdas, virus de laboratorio, vacunas dañinas, el cambio climático. La pedofilia, los secuestros y trata de personas para traficar con sangre y órganos. La ideología de géneros LGBTQ y todas sus perversiones."
La narración se centró en ese choque.
Dos orates o enajenados: continúa el pastor su predica diciendo, "Moraban en los sepulcros porque era como estar muertos en vida y fuera de su o de su realidad, tenían espíritus inmundos, feroces en gran manera y no vestían ropas sino harapos, las despedazaba y los grillos desmenuzaba, Jesús hijo de Dios Altísimo, te conjuro por Dios que no me atormentes". ¿Cómo te llamas? Su enajenación era tal que respondió"Legión", porque somos muchos, perdió su identidad. Jesús le dijo: "Sal de este hombre espíritu inmundo y le permitió entrar a los cerdos. ¿No ha enloquecido Dios de la sabiduría de este mundo. Ya que en la sabiduría el mundo no conoció. (1 Corintios 1:18-21). Entonces Jesús simbólicamente es la otra locura porque la Palabra de la cruz es locura a los que se pierden, pero a los que se salvan, a nosotros es poder de Dios. Escrito está: "Destruiré la sabiduría de los sabios".
En el momento en que Jesús, con una palabra de autoridad, liberó a este hombre. El resultado fue asombroso y paradójico. El hombre, que antes era una figura de terror, fue encontrado sentado a los pies de Jesús, vestido y en su sano juicio. Y los demonios, su antigua compañía, rogaron ir a los cerdos.
El pastor Benjamín Caldera concluyó su mensaje con una poderosa invitación a la reflexión. "Ante la locura "dijo el pastor " de este mundo, yo prefiero la locura del evangelio, las buenas noticias de Dios. Porque Dios enloqueció la supuesta "sabiduría de este mundo" que es más bien inteligencia sin Dios.En la sociedad moderna, a menudo nos encontramos con nuestras propias "locuras": la adicción, el miedo, la ansiedad, la desesperanza. Pero frente a ellas, se encuentra la locura de Dios, que es el amor radical, el perdón sin límites y la gracia que nos busca sin importar cuán lejos estemos.
El servicio de adoración y alabanza, que había comenzado con cánticos de júbilo, culminó con una profunda sensación de esperanza. La prédica de Benjamín Caldera no fue solo un relato bíblico, sino un espejo para que cada asistente se viera reflejado, entendiendo que no importa cuán desesperada sea nuestra situación, la locura de Dios siempre está lista para encontrarnos. Amén. Dios les bendiga.
El pastor Benjamín Caldera concluyó su mensaje con una poderosa invitación a la reflexión. "Ante la locura "dijo el pastor " de este mundo, yo prefiero la locura del evangelio, las buenas noticias de Dios. Porque Dios enloqueció la supuesta "sabiduría de este mundo" que es más bien inteligencia sin Dios.En la sociedad moderna, a menudo nos encontramos con nuestras propias "locuras": la adicción, el miedo, la ansiedad, la desesperanza. Pero frente a ellas, se encuentra la locura de Dios, que es el amor radical, el perdón sin límites y la gracia que nos busca sin importar cuán lejos estemos.
El servicio de adoración y alabanza, que había comenzado con cánticos de júbilo, culminó con una profunda sensación de esperanza. La prédica de Benjamín Caldera no fue solo un relato bíblico, sino un espejo para que cada asistente se viera reflejado, entendiendo que no importa cuán desesperada sea nuestra situación, la locura de Dios siempre está lista para encontrarnos. Amén. Dios les bendiga.








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