"La Ciudad de Dios"

 Servicio de adoración y alabanza

Iglesia Peña de Horeb
Predicación "La Ciudad de Dios"
Pastor Benjamín Caldera
Cita Bíblica: Apocalipsis 21

(Comunicación y Audiovisuales)
Desde las páginas sagradas del Apocalipsis, vislumbramos una visión que trasciende la imaginación terrenal: la Ciudad de Dios, la Nueva Jerusalén, descendiendo del cielo, preparada como una novia ataviada para su esposo. Está no es una ciudad de ladrillo y argamasa, sino morada divina, un testimonio del amor inefable entre Dios y su pueblo.

Pastor Benjamín Caldera, con su predicación "La Ciudad de Dios"

Es muy difícil, nos dice el pastor Benjamín Caldera, conseguir en la Biblia algo que sea tan espectacular como la narración de Juan sobre la visión de la ciudad celestial del Apocalipsis. Es deslumbrante, impresionante hace solo unos días los satélites mundiales captaron lo que ellos llamaron la Ciudad de Dios.




Continúa el pastor, "es tan gigantesca que podría albergar 4 veces la población mundial actual. Mide 220 km por cada lado, serían 4.928.400 km2, 365 veces más grande que Tokio Japón (Una de las ciudades más grandes del mundo). Es cuadrada.



Mas adelante señala el pastor, "la magnificencia de esta ciudad es indescriptible. Sus muros, hechos de jaspe, irradian una luz cristalina. Sus doce puertas, adornadas con perlas, llevan los nombres de las doce tribus de Israel, simbolizando la inclusión del pueblo escogido de Dios.



Así mismo, los cimientos de la muralla, engastados con toda clase de piedras preciosas, reflejan la multiforme sabiduría y belleza divina. Y en el corazón de esta ciudad gloriosa, no hay necesidad de un templo, "porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su templo". (Apo.21:22)



Tampoco necesita sol ni luna para que alumbren, "porque la gloría de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera."
Las calles de la ciudad son de puro oro, como cristal transparente.


 
Finalizando nos dice el pastor: es una ciudad de proporciones colosales que nos deja asombrados por su magnitud y capacidad. Cristo nos dijo que iría a construir mansiones. Quiere decir que tú y yo podríamos vivir en la nueva Jerusalén.
La ciudad de Dios no es solo un lugar físico, sino también un estado del ser, una comunión perfecta con Dios donde reinan la paz, la justicia y el amor sin fin.
La pregunta es, ¿Estás haciendo moradas y tesoros en los cielos?. Amén.












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