El poderoso ejemplo de una Madre

 Servicio dominical de adoración y alabanza 

Iglesia Peña de Horeb 

Predicacion

"El poderoso ejemplo de una Madre"

Pastor Benjamín Caldera 

Cita: 2 Reyes 4: 1 - 7














                 

(Comunicación y Audiovisuales)

Un eco de esperanza resonó hoy en las palabras del pastor Benjamín Caldera compartidas desde el púlpito, al meditar en un pasaje tan vívido y aleccionador del Segundo Libro de los Reyes, capítulo 4, versículos 1 al 7. 
La congregación, atenta y expectante, se sumergió en la historia de una mujer anónima, una viuda cuyo nombre se ha perdido en las páginas del tiempo, pero cuyo ejemplo sigue brillando con una fuerza inigualable.


"Son abundantes dijo el pastor, los ejemplos que existen en la Biblia acerca de mujeres que siendo Madres se destacan al sobreponerse a las adversidades, buscar la presencia de Dios y alcanzar sabiduría para proteger a su familia"

El predicador comenzó pintando un cuadro sombrío: la pérdida irreparable de un esposo, un siervo del profeta, había dejado a esta mujer vulnerable y endeudada. La amenaza era inminente: sus dos hijos serían tomados como esclavos para saldar las deudas. La desesperación, sin duda, debió haberla embargado. ¿Qué madre no sentiría el corazón oprimido ante tal perspectiva?
Continúo el pastor, "una madre consagrada a Dios se caracteriza por su fé, generosidad, perseverancia y amor incondicional hacia sus hijos".
"Una madre consagrada a Dios tiene actitud servicial cualidad que todo servidor de Jesucristo debe poseer".

Sin embargo, en medio de esta oscuridad, surgió un destello de sabiduría y fe. Esta mujer, en lugar de sucumbir a la parálisis del miedo, clamó al profeta Eliseo. Su clamor no fue uno de mera queja, sino una súplica buscando dirección y ayuda divina. "Tu siervo, mi marido, ha muerto", declaró con dolor, añadiendo un testimonio del carácter de su esposo: "y tú sabes que tu siervo temía a Jehová; y ha venido el acreedor para llevarse a mis dos hijos por esclavos".
"Además nos dice el pastor Benjamín, la Biblia enfatiza la importancia de las madres en la enseñanza de los mandamientos de Dios a sus hijos".

La respuesta de Eliseo fue directa y aparentemente simple: "¿Qué tienes en casa?". Una pregunta que nos invita a reflexionar sobre los recursos que ya poseemos, a menudo subestimados en medio de la crisis. La mujer respondió con honestidad y humildad: "Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite". ¡Una sola vasija! En nuestros ojos modernos, podría parecer insignificante, pero en las manos de Dios, lo pequeño puede transformarse en abundante.
Eliseo entonces impartió una instrucción que parecía desafiar la lógica: "Ve, pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos; vasijas vacías, no pocas". 
Pero está Madre era ejemplar, obediencia a Dios, fé en Dios, valentía, enseñanza, formación, discernimiento y sabiduría de Dios".
Aquí reside una lección crucial: la necesidad de la comunidad, la importancia de extender la mano y recibir la ayuda de quienes nos rodean. La obediencia de la mujer fue ejemplar. Imaginémos la tocando puerta por puerta, explicando su precaria situación, pidiendo recipientes vacíos. Seguramente, algunas miradas debieron ser de curiosidad, quizás de incredulidad, pero ella persistió.
Luego vino el acto de fe, el momento donde lo humano se encuentra con lo divino. "Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas estas vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte". La intimidad del hogar se convirtió en el escenario del milagro. La madre y sus hijos, en un acto de obediencia y quizás asombro silencioso, comenzaron a verter el aceite de aquella única vasija en los recipientes prestados.
Este evento nos relata un flujo incesante. Vasija tras vasija se llenaba, hasta que finalmente, la mujer le dijo a su hijo: "No hay más vasijas". Y entonces, el milagro cesó. La provisión divina se detuvo cuando la necesidad fue cubierta, cuando el último recipiente estuvo lleno.
El relato culmina con la instrucción de Eliseo: "Ve, vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede". La intervención divina no solo resolvió la crisis inmediata, sino que también proveyó un futuro para esta familia.
Para concluir el pastor nos dice: "El valor de una madre es fundamental para la construcción de familias sólidas y de una sociedad más justa". 

La predicación de hoy resaltó varios puntos cruciales del poderoso ejemplo de esta madre:
* Su Humildad y Reconocimiento de la Necesidad: No se encerró en su orgullo, sino que buscó ayuda.
* Su Fe Activa: Creyó en la palabra del profeta y actuó en obediencia.
* Su Iniciativa: No esperó pasivamente el milagro, sino que se involucró activamente en el proceso.
* Su Sabiduría en Involucrar a sus Hijos: Ellos fueron testigos y partícipes del milagro, una lección imborrable para sus vidas.
* Su Responsabilidad: Una vez recibido el milagro, actuó con diligencia para resolver su deuda y asegurar el futuro de su familia.
En un mundo lleno de desafíos y tribulaciones, la historia de esta madre anónima resuena con fuerza. Nos recuerda que incluso en la escasez, Dios puede obrar milagros a través de nuestra fe y obediencia.

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